¡¡Si no hay aspersores!! ¡¡No nos vamos!!
Este pasado domingo por la mañana asistí al partido de baloncesto entre el Bizkaia Bilbao Basket – Estudiantes. He de decir que me encanta el baloncesto: el juego y el ambiente. Son completamente distintos al fútbol. No diré que mejores o peores, lo dejaremos en distintos, pero hay que reconocer que el ambiente es especial.
Lo calificaría de más deportivo y sano. Esa forma que tienen de convivir las aficiones, con sus cánticos, a veces irónicos, mezcladas, sin apenas presencia policial. Cualquier futbolero que haya ido al baloncesto, aunque sea una sola vez, habrá notado la diferencia… y en determinados momentos da un poco de envidia.
Entre esas aficiones destaca la del Estudiantes por su fidelidad y seguimiento a los colores. Tienen sus especímenes raros y a veces se les va un poco la mano con los cánticos dedicados a ex-jugadores que se han pasado al Madrid, o simples jugadores con pasado o presente madridistas, o incluso con los propios árbitros. Pero la mayoría son gente maja y originales en su forma de animar al equipo.
Este domingo en el BEC (sede de los partidos bilbainos esta temporada) se dejaron caer algo más de una centena de seguidores estudiantiles, que animaron constantemente y que se llevaron la alegría de ver ganar a su equipo.
Al acabar el partido, desaparecidos los jugadores, me quedé sentado en la grada viendo como algunos chiquillos, entre los que se encontraba mi hijo, invadían la cancha y los operarios iniciaban las tareas de limpieza y retirada de publicidad. En la parte alta de una grada, detrás de una canasta, seguían firmes los seguidores de Estudiantes, cantando y bailando, con dos seguratas contemplándoles.
El resto de seguidores bilbaínos había desaparecido y los aficionados estudiantiles comenzaron su tradicional cántico de “qué salgan los toreros ouoo“… “qué salgan los toreros ouoo“… Yo pensaba que en buena hora iban a salir los jugadores del Estudiantes, que ya estarían en vestuarios duchándose… pero no. Ahí que aparecen por la bocana de vestuarios, justo enfrente de la grada donde estaban sus seguidores, media plantilla del Estudiantes encabezada por Oliver, Jasen, Suarez, Granger, Clark,… vestidos con sus uniformes del partido. Se les veía divertidos, cercanos y acostumbrados a estos alardes. Se pusieron a aplaudir a sus aficionados, como ya habían hecho al final del partido.
A todo esto, los aficionados del estudiantes se arrancan con un: “qué suban los toreros oouoo“, “qué suban los toreros oouoo“,… Yo sentando en mi tribuna, con una perspectiva que me recordaba a estar sentado en el cine viendo una peli, me descojonaba de risa. Los jugadores en medio de la pista respondían haciendo gestos de que no iban a subir pero les incitaban a bajar, una especie de “bajad vosotros” por señas.
Los estudiantiles en un alarde de rapidez mental, les corean “soooooosoooooos” “soooooosoooooos“, los jugadores se mean de la risa. A Granger el cuerpo le pide subir e incita a sus compañeros que se niegan. Los aficionados se arrancan con un “In-va-sión! de la cancha!!” ”In-va-sión! de la cancha!!”…
Granger (y no Lofton como han dicho en algún medio), no puede más, mira a sus compañeros y en vista de que no hay acompañamiento, se lanza sólo. Corre la media cancha que le queda, salta una valla y sube las escaleras de la grada a toda velocidad, para al llegar arriba del todo fundirse en un abrazo con todos los seguidores, que durante el trayecto le han jaleado al grito de “M-V-P“, “M-V-P“.
Yo estoy desde mi sitio tronchándome de la risa. Los jugadores de Estudiantes también. Granger termina de saltar y baja más contento que Florentino después del Barça-Inter. Se vuelven a despedir desde abajo y de nuevo a vestuarios.
Los aficionados de Estudiantes saben que todo llega a su fin, que tampoco es para tanto haber ganado al Bilbao Basket y los seguratas que pululan a su alrededor les dicen que es hora de pirarse con la música a otra parte. Pero si niegan. ¿Cómo?. Al grito de: “Si no hay aspersores! No nos vamos!“.
El descojono. A menos que alguien me pruebe lo contrario: les apunto la patente del cántico. Y mis aplausos por sus originalidad. A la altura del “eo eo eo esto es un chorreo” y “cómeme el rabo! Del Nido, cómeme el rabo“.
El Barcelona debería reflexionar y pensar si mereció la pena marcar ese partido para la historia de la Champions. Nadie olvidará jamás los aspersores y eso es malo para la imagen de un club como el Barça.
Umbraso.
W.E.










